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La foto de la economía en verano de 2014


Las vacaciones de verano son una buena oportunidad para repasar de forma panorámica los trazos básicos de la situación actual de la coyuntura económica, tanto en el escenario global como en el más particular de la economía española.

Estas notas se apoyan sobre todo en los últimos informes del BCE sobre la evolución económica y monetaria y del Banco de España sobre el segundo trimestre 2014, actualizados con los últimos datos del INE.

Economía global

Según el BCE, la actividad económica mundial progresa ahora de forma gradual respaldada por el sólido dinamismo de algunas economías avanzadas, pese a la moderada desaceleración sufrida en el I trimestre de 2014. En cuanto a las economías emergentes, se observa un cierto retraso en una recuperación más acusada, provocado por la incertidumbre geopolítica y sus problemas estructurales. Al mismo tiempo, se constata en este grupo de países un aumento cada vez mayor en las diferencias de sus perspectivas de crecimiento.

En cuanto a la inflación mundial, el mismo BCE señala que “ha aumentado recientemente, pero sigue siendo bastante reducida en comparación con medias históricas”. 

EEUU

La estimación final del PIB del I trimestre de 2014 supone una fuerte revisión a la baja y muestra una contracción “insólita fuera de una fase recesiva” del 2,9% (en tasa anualizada). Esto conlleva, naturalmente, una notable revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento para 2014 aunque no han afectado a las previsiones para 2015. Ya los datos del II trimestre son más positivos. 

La tasa de paro se redujo 6 décimas hasta el 6,1% y la inflación subió 0,6 hasta situarse en el 2,1% anual en mayo, con una subida de la subyacente de sólo 3 décimas hasta el 2%.

Por ello, en este contexto, la FED mantuvo su programa de progresiva retirada de estímulos monetarios, con la reducción prevista en el volumen de compras netas de activos que actualmente se está acelerando

Japón

En el primer trimestre el crecimiento el crecimiento del PIB había sido alto (1,6% intertrimestral) por la notable robusted de su demanda interna pues se anticipó el gasto por el anuncio de la subida del tipo de gravamen del impuesto sobre el consumo para el 1 de abril. El II trimestre se ha debilitado ese impulso de los meses anteriores aunque los indicadores de confianza empresarial y de los hogares revelan que se está recuperando con celeridad.

Los datos de inflación de nuevo demuestran un ahuyentamiento de las fuertes presiones deflacionistas de los últimos años, lo que hace mantener el tono de la política monetaria expansiva del Banco de Japón, uno de los pilares de la “Abenomics…” (en alusión al primer ministro Abe).

China

Se mantiene la estabilizacion del crecimiento en el II trimestre en un 7,5% interanual (tras la ligera desaceleración en el I), después de los estímulos del gobierno y la recuperación de la confianza empresarial.La inflación ha aumentado hasta el 2,3% por los precios de los alimentos.
El propio gobierno sigue reiterando que su economía crecerá a un ritmo más moderado que en el pasado.

América Latina

El PIB prolongó la línea de desaceleración de la actividad experimentada desde el 2º semestre de 2013, creciendo en el I y II trimestres de 2014 en un 2,2% interanual. 

Por áreas, Brasil y Méjico tuvieron tasas intertrimestrales de crecimiento más bajas (0,2 y 0,3) y
Argentina queda en recesión técnica (2 caídas intertrimestrales consecutivas). En contraste, Colombia tuvo un fuerte dinamismo. 
En cuanto a la inflación, en junio se situó en el 4,9% interanual en el conjunto de los 5 países con objetivo de inflación (Argentina, Méjico, Perú, Chile y Colombia) subiendo 3 décimas respecto a marzo (Argentina es un caso especial por sus disparadas tasas). 

España/UEM

Durante el I semestre de 2014 la recuperación económica de la zona euro continuó afianzándose de forma gradual, pese a que en el I trimestre el avance del PIB tuvo un ritmo más débil del esperado.

Los soportes de este crecimiento de la actividad son, a juicio del Banco de España:

  • La orientación expansiva de la política monetaria 
  • La mejora de las condiciones financieras 
  • El tono más neutral de la política fiscal 
  • El avance de la confianza en un contexto de estabilización del mercado de trabajo. 
Estos factores han contribuído a fortalecer la demanda interna, contrarrestando así la pérdida de vigor del impulso exterior (cuyas causas hay que verlas en la desaceleración de algunas economías emergentes y en la apreciación acumulada del tipo de cambio del euro).

De cara al futuro, las previsiones a corto y medio plazo siguen anticipando un escenario de crecimiento lento, frágil y desigual, condicionado por los necesarios saneamientos de balances en muchos países del área, tanto del sector privado como de las finanzas públicas.

En cuanto a los precios, se permanece en niveles muy bajos (0,5% en junio), lo cual es sabido que plantea importantes retos si se mantiene en un período prolongado: dificulta el proceso de desendeudamiento en curso, la corrección de los desequilibrios exteriores en muchos países de área, eleva los tipos de interés reales y con ello entorpece la demanda agregada, e incluso “expone a la economía del área a posibles perturbaciones deflacionarias que podrían desanclar las expectativas de inflación”.
(Sobre la deflación puede verse nuestro video "¿Qué es la deflación? ¿Hay que temerla?" y nuestro post)

Se prevé lamentablemente que el retorno a valores deseables próximos al 2% de inflación (es el objetivo tradicional del BCE) sea lento dada la debilidad de la recuperación económica, la persistencia de niveles de producción agregada por encima de la demanda (“brecha de la producción”) y la elevada tasa de desempleo y con ella la ausencia de presiones salariales.

Hay que aludir a la relevancia de las nuevas medidas del BCE en su reunión de principios de junio sobre relajación de la política monetaria, incluso adoptando posturas de las llamadas “no convencionales”, entre ellas las operaciones TLTRO (targeted longer-term refinancing operations) destinadas a facilitar la concesión de crédito al sector privado no financiero durante 2 años (excluído el destinado a los hogares para adquisición de vivienda).

Todo esto es válido para España, pero citaremos algunos rasgos peculiares:

  • La prima de riesgo, verdadera obsesión de políticos y opinión pública en los tiempos recientes, ha dejado su protagonismo y se ha hecho invisible desde el punto de vista mediático en un rango próximo a los 140 puntos básicos, reflejando así una relajación de las pasadas tensiones en los mercados de deuda pública. Esta menor incertidumbre de su financiación no debe ocultar, sin embargo, el grave crecimiento de la deuda pública total española, en máximos históricos, ni el hecho de que ese descenso de la prima de riesgo se debe a las actuaciones disuasorias del BCE y no a la actuación específica de las autoridades españolas (que carecen de instrumentos monetarios para ello), que incomprensiblemente se esfuerzan en publicitar en toda ocasión haciendo propia esta actuación sin fundamento.

  • Crecimiento. La economía española continúa el camino de recuperación de la actividad emprendido a mediados del año pasado con una aceleración del crecimiento trimestral del II trimestre hasta el 0,6% en cifras adelantadas de la CNTR del INE, lo que representa un interanual del 1,2%. Repasando los epígrafes del PIB, este crecimiento se apoya en la expansión de la demanda privada (de consumo e inversión), apoyada en un entorno más propicio para las decisiones de gasto de los hogares y las empresas. Así la gradual mejoría del empleo y la mayor confianza de las familias impulsa el consumo privado incluso por encima de las propias rentas (por tanto, con un rápido descenso de la tasa de ahorro), especialmente con un avance en la compra de bienes de consumo duraderos que había sido pospuesta en años anteriores. El consumo público, en cambio, vuelve a descender tras el fuerte tirón del I trimestre. Por su parte la inversión en equipo registra crecimientos positivos, consecuentes con la mejora de las expectativas de la demanda y un ligero alivio de las condiciones de financiación, sin que se note aún recuperación en la inversión residencial.

  • En cuanto al componente del saldo neto exterior, se produce una cierta perplejidad en los medios a la hora de interpretar su comportamiento. Ha calado en la opinión la idea gubernamental del cambio de modelo del sector exterior según la cual las exportaciones soportan la actividad y ya los saldos de la balanza por cuenta corriente e incluso de la balanza comercial se han revertido por el concurso también de unas importaciones decrecientes. No ha sido así. Las exportaciones no estaban creciendo, más aún han ido decreciendo mes a mes en los últimos 3 meses conocidos (marzo a mayo). Y las importaciones han vuelto a cobrar el impulso perdido en los momentos de recesión, como es normal, ya que se recuperan automáticamente con el aumento de la demanda interna.

  • Política del gobierno. Se anuncia una genérica bajada de impuestos, dentro del marco de una reforma fiscal, pero en un momento en que el escenario es de preocupante falta de sujección del déficit público. Se siembra así la incredulidad sobre la eficacia de tal medida, que nos hace recordar cómo la curva de Laffer (una bajada de tipos conllevaría una subida de la recaudación) fue parte del programa electoral del partido gobernante pero que, en el momento de tomar las primeras medidas de gobierno, demostró con importantes y generalizadas subidas de impuestos que no confiaba en la receta… ¿ahora ya sí?

  • Precios. Continúa la bajada del ritmo de inflación, que llega a ser incluso negativo en julio con respecto a junio en un 0,9% en términos del IPC adelantado que se acaba de publicar, lo que supone una insólita tasa anual negativa de -0,3%, la misma que se obtiene también del IPCA adelantado (el IPC armonizado con la UE).

  • Incertidumbres por aclarar: la evolución del crédito sigue siendo muy deficiente, con la banca todavía desconfiando “de facto” en la recuperación económica. El crédito debería crecer al menos como lo hace el PIB nominal para que tenga un efecto dinamizador. Por otro lado, la consolidación de las finanzas públicas sigue sin aparecer: el déficit público sigue creciendo por encima de los objetivos marcados, pese a toda la retórica gubernamental, y la deuda pública (variable que ha sido ejemplar tradicionalmente en España frente al resto de países de la eurozona) está desbocada, superando desde hace ya tiempo sus récords históricos.

  • Aspectos institucionales en España. Los indicadores de confianza continúan detectando un gran protagonismo de este tema pero se da en el período un hecho positivo y relevante (dentro de la buena dirección de la estabilización institucional) como es el cambio constitucional del monarca.
  • En cuanto a la clarificación institucional de la UEM, tan relevante para nuestra economía, la cumbre de junio no despejó con nitidez ninguna tendencia de futuro a la espera de las renovaciones de todos los cargos tras las recientes elecciones al Parlamento europeo.
  • Niveles de confianza en expectativas a corto plazo. La cesta de indicadores de confianza sobre la economía española revela con mucha vehemencia una importante mejora en la confianza, lo cual queda también corroborado por nuestro índice IPSE (Índice de Percepción de la Situación Económica) correspondiente a julio de 2014.

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